No creas que no entiendo por lo que estás pasando, pero no puedes pretender entrar en mi vida desde hace dos días y poner mi mundo a tus pies. No confundas, no te guardo rencor, ¿cómo podría hacerlo? Es como si de las casillas que tiene un cuestionario, tú cumplieras todas. Pero como he dicho, no sabes absolutamente nada de mi. Podrás conocer mi carácter, incluso entenderías alguna de mis decisiones sin sentido, pero dudo que sepas por todo lo que he tenido que pasar y todo lo que mi interior esconde.
Todo acabó como empezó, cometiendo errores. Tengo la teoría perfecta y siempre la derrumbo con mis actos. No creo que ahora mismo sirva de mucho decir lo siento. De hecho, ni me molestaré en decirlo, seguramente la volvería a cagar. No quiero hacerte más promesas ni decirte todo lo que me encantas porque, como habrás podido comprobar, aquí lo que cuenta son los actos. Solo te recrimino una única cosa, no dejarme ir cuando tuviste la oportunidad, cuando te lo rogué. Pero no me dejaste y yo no quería hacerte más daño. Pero otra vez ese fue mi error, no usar la cabeza. Deberíamos de haber sufrido antes para no hacerlo ahora. Pero no fue así. Y aquí me tienes a las 3 de la mañana pensando en ti, en love actually, en tu cicatriz, en tus lunares, y en esa fiesta. Ojalá estuviera ahora en ese jodido momento. Pero ya eso se acabó.
Te pido una última cosa: si te aprecias a ti mismo, no me dejes volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario