sábado, 18 de enero de 2014

Bendito Helio

¿Conoces esa sensación que se te queda cuando se te escapa un globo, esos que tienen helio en su interior, y ascienden hacia las nubes hasta que lo pierdes de vista? Aún sigues teniendo la esperanza de que algún objeto volador, sea el que sea, descienda con él y te lo vuelva a entregar, para más nunca volverlo a soltar.

Pues bien, sucede que a veces, logro sentirme así. No como la persona que pierde el globo, sino como el propio globo. Y sí, digo logro. Aunque parezca una sensación de vacío, donde nada te llena ni nadie te obliga a quedarte, sientes en ese instante que puedes volar. Ascender como ese globo hasta Dios sabe dónde. En ocasiones subo tan alto que consigo ver al Principito regando su flor y girando constante su asteroide. Otras, me siento en una de las estrellas que forma el cinturón de Orión y admiro cómo el Sol riega de luz la Tierra.


No se puede igualar a soñar despierto. Y lo mejor de todo es que en realidad no estás vacío. Al igual que el globo contiene gas, cuando tienes esa sensación de ingravidez, te inunda un tsunami de escarabajos que suben por tus entrañas hasta llegar al iris. Notas ese cosquilleo ascendente, millones de patitas caminando por tu interior, y entonces te das cuenta de que no eres tú el que hace que te eleves, ni los escarabajos… es la persona que suelta el hilo.






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